lunes, 25 de abril de 2011

Algunas de sus vivencias en América


Extracto de un capítulo en el que se narran algunos de los muchos momentos que el maestro de Vitigudino vivió en América.

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En todos los países de América a los que estuvo tan vinculado profesionalmente deja la semilla de su empaque y de su señorío. Como ese México en el que goza de la amistad de infinidad de personajes relevantes, entre ellos de Mario Moreno ‘Cantinflas’, un artista de fama universal, quien además fue un extraordinario torero cómico y lleva su pasión taurina más allá al ser el propietario de una ganadería llamada Hermanos Reyes. Cantinflas queda tan cautivado del torero salmantino que hasta lo invita a debutar como actor al ofrecerle un papel en la película ‘El doctorcito’.

Es época en la disfruta de su amenidad, lo invita a comer un día a su residencia e incluso le promete que iría a su ganadería, algo que al final no se pudo conseguir al no encontrar fechas, ya que cuando podía Santiago, el genial cómico estaba rodando películas, casi siempre en Estados Unidos y con el genial Carlos León, como director. En otras ocasiones también coincide con él en distintos países, como Venezuela o Colombia e incluso, varias veces, en España, momentos que al maestro lo hacen especialmente feliz.

Pero sobre todo, a Santiago Martín, le impresiona conocer a esos viejos maestros mexicanos de los que tanto escucha hablar a sus mayores. Como le ocurre el diecinueve de enero de 1963 cuando le presentan al mítico Rodolfo Gaona, a quien saluda por primera vez. Gaona es un personaje que le sorprende especialmente y a quien le hace especial ilusión conocer después de escuchar tantas veces hablar de él a los viejos aficionados de Vitigudino, pero sobre todo a su padre, al señor Baltasar, que era partidario suyo. A Gaona lo conoce en la plaza de León, en el estado de Guanajuato el día que torea una corrida con Antonio del Olivar y Jaime Rangel. Con admiración, nada más cruzar, su mano le dijo:

– Maestro, mi padre fue muy apasionado suyo y lo pintaba a usted banderilleando en los carros que construía.

Rodolfo Gaona estaba acompañado, nada menos que del gitano Joaquín Rodríguez ‘Cagancho’, grandioso artista natural del barrio sevillano de Triana, genio de la verónica, magnífico estilista del volapié y un torero de arte y aroma calé que alterna tardes deslumbrantes con otras de rotundos fracasos. Por eso es injusto que mucha gente recuerde, hoy, la leyenda de Cagancho con su bronca de Almagro, cuando tras una tarde poco afortunada los aficionados manchegos quemaran la vieja plaza de toros de madera para mostrar sus iras.

Esa falta de reconocimiento hizo que al final Cagancho acabara sus días en México, un país que le da el cariño y las bendiciones que el suyo le niega y en el que conoce al debutante torero de Vitigudino. Esa tarde de la corrida de Leó, Santiago Martín se saca una foto con el viejo Cagancho y sin embargo la instantánea queda en el camino, sin que nunca llegase a sus manos. Y mira que intentó veces saber qué fotógrafo había sido el autor de un documento que siempre quiso tener entre sus recuerdos más personales. Una foto, nada menos, que con el genial Cagancho.

Tanto a Cagancho como a Gaona los admira con pasión. Y no pierde detalle por ejemplo de Gaona, quien nunca pasaba inadvertido para nadie y menos para quien es conocedor de su grandeza y la leyenda que atesora, siempre con su aspecto decimonónico, embozado en los pliegues de una capa castellana y tocado con un sombrero de ala ancha. Su nombre guardaba resonancias legendarias después de ser capaz de competir y incluso poner en aprietos a Machaquito, a Bombita y, poco más tarde, a Joselito y a Belmonte, con quienes alternaba frecuentemente.

Desde entonces y durante los años que viaja a México, que son la mayoría de lo que están en activo, Santiago Martín, se cautiva de toreros tan grandiosos y dignos de admiración como Miguel Espinosa ‘Armillita Chico’, un portento de poderío a quien en España conocen como ‘el Joselito mejicano’. Siempre en los tiempos que gozaba de máximo cartel en la madre patria en medio de una carrera dirigida, sagazmente, por Domingo Dominguín, pero que siempre tuvo la mala suerte de romperse el convenio entre ambos países en los mejores momentos y tener que emprender de nuevo la marcha a México. El viejo Armillita imponía respeto por su leyenda y grandiosidad, también por la personalidad tan grande de la que era poseedor.

Al legendario Armillita Chico lo conoce en la una recepción ofrecida en casa en casa de un empresario español llamado Fernando Salasgorría, al que asisten, además, nombres sagrados del toreo azteca como Chucho Solórzano, Carlos Arruza, Pedro Vargas y también el representante en México de la Casa Domecq, que es un hombre muy gracioso, querido por los taurinos y de sangre española.

Aquel día habla largo rato con Carlos Arruza (que también es hijo de españoles y sobrino carnal del poeta León Felipe), el grandioso torero mexicano a quien llamaron El Ciclón tras su apoteósica irrupción en los ruedos españoles. Con Arruza, a quien admira sin fisuras, pronto se hace amigo, muy amigo, tanto que parecía que toda la vida habían estado juntos. Además, por esa época se ha hecho rejoneador y con él coincide en el cartel de una de las primeras corridas que comparece en La México.

Años más tarde, El Viti torea con Manolo Arruza (hijo de Carlos), con dos hijos del viejo Armillita, Manolo y Miguel. También con otro dinástico, con Curro Rivera, hijo del maestro Fermín Rivera, que es muy buen amigo de Santiago Martín. A Curro Rivera lo conoce desde niño, cuando frecuenta su domicilio dada la vinculación que le une con sus progenitores, el maestro Fermín y su madre, bilbaína, hermana del torero Martín Agüero, famoso estoqueador y protagonista de un pasodoble que siempre es una delicia escuchar en la plaza de Vista Alegre.

domingo, 24 de abril de 2011

El día que Victorino compra parte de su ganadería


Tras el éxito de la alternativa, ya todo el mundo quiere conocer y saber quién es aquel muchacho de Vitigudino que se está abriendo un paso tan importante en el toreo. Como ocurre con Marcial Lalanda y Luis Gómez El Estudiante, quienes desde hace tiempo, cuando comienza a sonar su nombre a raíz de los éxitos que viene logrando de novillero, le sugieren a Florentino Díaz Flores, el apoderado, que quieren conocer al joven torero. La misma tarde de la alternativa, triunfante ya Santiago en ese San Isidro, a quienes ha deslumbrado por la capacidad torera, su buen hacer en la plaza, el magnífico sentido del temple y también esa majestuosidad de la que siempre hace gala, quedan con el apoderado para verse a la mañana siguiente.

Se citan en La Campana un bar de moda de Madrid, frecuentado por taurinos y aficionados, al que los viejos maestros suelen acudir cada mañana a tomar el aperitivo. Cuando llega Santiago Martín, junto a Florentino Díaz Flores, los dos maestros ya se encuentran en el local y están acompañados por don Lucilo Cuesta, propietario de la ganadería de Escudero Calvo, cuyo sobrero lidiado la tarde anterior sirve para que Santiago Martín corte una oreja en el importante acontecimiento de su alternativa. Y pudiera salir por primera vez en hombros por la puerta grande de Madrid. Por esa puerta grande en la que esa tarde comienza a cimentar la leyenda.

Durante un buen rato el grupo habla con amenidad, mientras Marcial y El Estudiante admiran al nuevo torero, éste no puede menos que escuchar con atención todo lo que se dice en una tertulia en la que emanan los consejos y la sabiduría de los veteranos maestros, de los que tantas veces escuchó hablar Santiago y con quienes ya, a partir de entonces, mantuvo una estupenda relación de amistad. Transcurrido un buen rato allí continuaban, con el interés y el poso que mantienen las tertulias taurinas de los profesionales reconocidos, justo cuando entran por la puerta tres pintorescos hombres que se ha citado con Lucilo Cuesta.

– Señores me veo obligado a dejarles. He quedado con estos tres hombres que acaban de entrar, que son unos carniceros de Galapagar llamados Victorino, Venancio y Adolfo y debo tratar con ellos una operación porque me quieren comprar la ganadería, de la que están muy interesados.

En ese instante, Lucilo Cuesta abandona la mesa, no sin antes despedir, con la amabilidad de la que siempre hizo gala, uno a uno a todos los contertulios y dedicarle suerte el nuevo torero.

– Santiago sigue por ese camino que te espera un futuro muy halagüeño y altamente brillante.

miércoles, 20 de abril de 2011

El día que El Viti quiso dejar el toreo


Curiosa anécdota publicada en el capítulo llamado 'El Amanecer'
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Con Antonio de Jesús torea una tarde en Vitigudino cuando un grupo de aficionados organiza una novillada haciéndose cada uno de ellos cargo de un número de acciones. Se lidian reses de Diniosio Rodríguez, de Villavieja de Yeltes y Santiago protagoniza una tarde desafortunada que mella su ánimo. Lo mella tanto que, a la mañana siguiente, decide ir a Pozo de Hinojo para recoger su muleta, junto a los trastos de torear que guardaba allí y comunicarle a la familia Garzón que dejaba los toros. Al primero que tiene intención de transmitírselo es a Juan Andrés Garzón, la persona que tanto vela por su carrera y en la que Santiago tiene depositada toda su confianza.

– Juan Andrés quiero hablar contigo y manifestarte que he decidido dejar de torear. Vengo a buscar mis cosas, no me encuentro con fuerzas para continuar.
En ese instante un sorprendido Juan Andrés Garzón deja perder su mirada durante unos segundos y, a continuación, con parsimonia le dice a Santiago Martín.

– No pasa nada, Santiago, súbete al tractor que aquí en esta casa siempre tendrás un puesto de tractorista. Pero piénsatelo bien, que tienes unas condiciones muy buenas para ser un gran torero y por una tarde poco afortunada no te puedes venir bajo y desanimarte.

Santiago debe pensarlo detenidamente en su intimidad, sobre todo después de que se enterase don Manuel Francisco Garzón de la decisión que pensaba tomar, por lo que habla con él para darle ánimos, motivándole para que fuera capaz de superar las dificultades y la dureza que se presenta en la profesión. Tras escuchar la sabias palabras da la familia Garzón, que siempre hizo una piña alrededor de Santiago, desde luego que acierta en su decisión tomada. Porque tras ese varapalo sufrido ante sus paisanos de Vitigudino decide seguir su camino torero y, felizmente, dejar en la cuneta la propuesta de convertirse en tractorista.

miércoles, 13 de abril de 2011

Definida la presentación


La presentación del libro 'El Viti, la leyenda' será el día 28 de abril, jueves, en Salamanca. Se celebra en el teatro de Caja Duero (plaza de Los Bandos) y comenzará a partir de las 21 horas con la presencia de Santiago Martín 'El Viti' y de Paco Cañamero, el autor de la obra. También contará con la presencia de distintas personalidades, como Lope Tablada, el prestigioso pintor que ha realizado la portada del libro o Manolo Cisneros, representante de Santiago Martín durante los años que fue apoderado por la Casa Balañá.

Días más tarde, el 18 de mayor a partir de las 13 horas, el libro será presentado en Madrid. Concretamente será en el Aula Cultural 'Antonio Bienvenida', de la plaza de toros de Las Ventas y, en esta ocasión, se cuenta con la presencia del protagonista y el autor, junto a Vicente del Bosque, autor del prólogo; el torero Juan Mora, quien firmó el epílogo, el cineasta Agustín Díaz Yanes...

jueves, 7 de abril de 2011

El amanecer de un torero y sus difíciles comienzos


Durante las próximas semanas mostraré extractos del libro (primeras páginas, que se llama). de los capítulos del libro. El del hoy se publica un retazo del que lleva por título: 'El Amanecer'.


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Por esos días de actuaciones provincianas curtiéndose en la particular dureza de la escuela que constituyen los festejos menores, Santiago Martín gana su primer dinero como torero, algo que nunca olvida, gracias a las buenas artes de Manuel Holgado, un ganadero de Villavieja de Yeltes que era íntimo del señor Baltasar y uno de los primeros admiradores de Santiago. Todo comienza cuando le brinda un novillo una tarde que torea en Aldeadávila de la Ribera y al regresar a recoger la montera tras el brindis y dar muerte a la res observa que en su interior hay dinero. Además, al finalizar el festejo, Manuel Holgado convence al alcalde para que le pague al muchacho mil quinientas pesetas por su actuación, una cantidad importante y que el joven Santiago, quien siempre supo valorar tanto lo que tenía, lo aprecia como si de un tesoro que se tratase. Y con ellas fue corriendo a casa para dárselas a doña Filomena, su madre.

Manuel Holgado, que era un hombre muy querido y respetado, mantiene una franca amistad con el señor Baltasar ayudando a introducirlo muy pronto en varias casas ganaderas de su confianza. Sobre todo en las de Villavieja de Yeltes, en cuyas cercanías pastaban algunas vacadas tan importantes como las de Dionisio Rodríguez, Paco Galache, Manolo Santos… en cuyas plazas comienza a tentar el joven de Vitigudino, quien se queda admirado cuando escucha los pasos de los grandes toreros que acudieron a esas ganaderías y contribuyeron a darle esplendor.

domingo, 3 de abril de 2011

La obra cumbre de Santiago Martín 'El Viti'



Una nueva obra sobre Santiago Martín 'El Viti' llega a las librerías. Se trata de un libro, escrito por Paco Cañamero, que lleva por título 'El Viti: La leyenda'.
Se presenta el día 29 de abril en Salamanca y el 18 de mayo en Madrid..

La obra está distribuida en seis capítulos, que son los siguientes:

I: El amanecer.

II: La gloria.

III: El temple.

IV: El empaque.

V: La majestuosidad.
VI: El señorío.


El libro está prologado por Vicente del Bosque, mientras que el epílogo ha sido escrito por el torero Juan Mora.

La portada es un óleo del afamador pintor segoviano Lope Tablada (que ilustra esta entrada).